jueves, 28 de abril de 2016

Els Murs de Cervera

Ya he debutado este año en la primera marcha del año. Ha sido dura y bonita a la vez. Esas cosas que solo los que vamos en bici podemos entender.

 Todo preparado

 Aquí también


 Nerviosillo antes de salir 
 
 No demasiada gente y bien organizada. La semana previa empezaba con un poco de desconexión. No terminaba de centrarme. A pesar de que la distancia ya no me asusta, los muros sí. Alguno de ellos con más del 20% de desnivel, no eran ninguna broma.

 Despegando en Altariba

 Sufriendo en Montoliu

 Desgastando el 32 en Plaça Major

El día amanecía fresco pero soportable, manguitos perneras y guantes largos. Vuelvo al calor del coche y acabo de vestirme de romano. Mis compañeros de parking me hacen una foto y voy hacia la salida. Allí me saluda Luis, un compañero del Prat. Con puntualidad arrancamos, salida neutralizada e intento coger una rueda que me tape porque hoy el viento sopla de lo lindo. Veo como en cuanto la carretera pica un poco hacia arriba me quedo solo y a tomar el aire. Los primeros muros, llevaderos.



Paisajes de primavera

A pesar de todo la táctica es superconservadora. Maneta al 32 y a sufrir lo menos posible. Los tramos llanos que me tendrían que servir para recuperar y coger fuelle dentro de la grupeta, se convierten en una persecución. Los molinos de viento están hoy a pleno rendimiento. Me salto el primer avituallamiento, llevo comida y bebida encima y no quiero perder el ritmo. Antes del primer coco, Rubinat II (760m max 17.6%) paro a atender una llamada de la naturaleza. 

 
Un cinco estrellas
 
De paso saco el móvil para ir haciendo alguna foto con tan mala suerte que se me cae al suelo. Pie a tierra y  arranco el muro desde parado por si fuera poco.
Km 92, paro en el avituallamiento de Albió. Ahora me caen dos seguidos de órdago. 

 
Albió, avituallamiento


Dulce tentación
 
Albió y Savallà, este último con gravilla para que lo tuvieras que subir sentado. Se van notando los kilómetros, algún amago de calambre hace que vaya tirando de sales y barritas. Forès me da un poco de moral al ver  alguno subiendo a pie mientras que yo aunque despacio, sigo en el sillín y dando al pedal. Ya quedan menos de 50 km y va pesando el esfuerzo. Subiendo Granyena, un ciclista parado en el guardarraíl me pide agua, le alcanzo uno de los dos bidones y sigo mi camino. Mi objetivo es bajar de 6 horas. 

 
¿Dónde estoy? 

Para terminar, rampita final dentro de Cervera. Mientras recupero el aliento, llega el del bidón, su sonrisa y agradecimiento me compensan los 7 minutos que me sobraron para conseguir mi objetivo. Al día siguiente, para no acomodarme, quité el 32 y volví al 28. 
La primera marcha de la Van Nicholas, estoy convencido de haber acertado con la elección.
 

2 comentarios:

  1. Hola Marcos, no iré a Remences este año. Suerte a los que vayáis y no os mojéis mucho.

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